lunes, 2 de noviembre de 2015

La era de la apariencia...


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Las cosas cambian y siempre están en constante movimiento, y la manifestación de la felicidad tal parece que ya no depende de pasar un momento con tus amigos y familiares, si tienes una sonrisa en el rostro pero  no se la restriegas en la cara al mundo virtual tal parece que uno cuenta.
En estos días es más importante reportar tu estado de ánimo en las redes sociales, que de verdad disfrutarlo, tal pareciera que si no registras tus aventuras simplemente no las viviste.
Lo de hoy es vender la mejor idea de vida propia, esto es, mientras más contento estés más alarde se hace por ciertas actitudes vánales, por ejemplo, todo el mundo por medio de las redes debe darse cuenta el nuevo atuendo de marca que usas, aunque no les cuentes que tardarás unos cuantos años en pagarlos, todo mundo debe de darse cuenta de tus pertenencias monetarias, de la vida de estrella de cine que te das, y sobre todo no puedes dejar de lado publicar cada salida con el “amor de tu vida”
Tal parece que el ser aceptado por ese tipo de eventualidades superfluas es lo que más importa en estos días, pues que es la vida misma y el mundo entero no se entera de lo que pasa en mis redes sociales, sean o no la realidad de tus sentimientos y tu entorno, 
¿Cuál es el punto de ser “feliz” si no todos se dan cuenta de ello?
¿Pero que tanto es vedad lo que hay en la red?, antes solían decir que una foto es la ventana del alma pues se refleja en ella un pedacito de vida, sin embargo, en estos días, una foto debe estar solo con el mejor ángulo, y con el filtro adecuado para pasar a ser más perfecta y que “instagram” se llene de “me gusta” , de lo contrario, es mejor quitarla pues no queremos bajar nuestro índice de popularidad, las fotografías ya no son algo natural, ya no son un recuerdo encapsulado, tal parece que ahora es más importante capturar todo el glamur que estas comiendo, subirlo a la red y que todo mundo se dé cuenta que te das gustos caros, que tu status es elevado, que eres popular por ir a cierto establecimiento, todo es cuestión de causar una mejor impresión.
Y que pasa con las relaciones sentimentales, pareciera que si el mundo no sabe que estas saliendo con alguien, es como si la relación no tuviera valides en el corazón, pareciera que no se le da la seriedad correspondiente a la relación, pero, en serio ¿así funciona esto?, la verdad es que en la mayoría de las ocasiones, cuando el facebook esta inmiscuido en la relación, suele haber más mal entendidos y más pleitos, no es regla, pero la pareja como su nombre lo dice es de 2, qué necesidad hay de hacer participes al mundo entero del amor incondicional que sientes por tu pareja, la que generalmente cambia cada mes, cuidado, en realidad estas ensuciado tu verdadera imagen por querer pulir la de las redes sociales, yo solo que, no es necesario publicarlo en face para poder ser feliz.
Otro punto a resalta es que siempre se exhibe el mundo exitoso y la vida feliz, pero que hay del mundo real, tal parece que solo te gusta venderte con los momentos agradables, que eres una especie de criatura sobrenatural a la cual nada le pasa y siempre es feliz, o es ¿qué los malos momentos, si los vives y superas con personas reales en el mundo real?
Ahora todo parece un concurso de popularidad, pero no vivas el engaño de las redes sociales, hay personas que evitan alardear, y son igual o más felices que las que publican cada acción de su vida en redes, muchas veces, aquel que no habla más de la cuenta en la red, esta a puto de recibir las llaves de su nuevo patrimonio y prefiere festejar de frente con sus amigos y familiares que prestarse para ser número uno en la lista de popularidad de twitter, y por otro lado el que si prefirió tomar el lugar, vive una vida de ensueño falsa pues no tiene en que caerse muerto el día de mañana pero acaba de publicar su comida de 5 tiempos en el restaurante de moda.
No creas todo lo que ves en la red, vive tu vida disfrutando en realidad de los que tienes cerca, el internet es la magia solución para acortar distancias, pero también sabe alejar a los que están cerca. Muchas veces lo que se presenta en redes sociales son espejismos creados para llenar huecos, vive tu vida disfrutando de lo que tienes, y lucha fuerte por conseguir lo que quieres.
Que tu mano derecha no sepa lo que hizo la izquierda, se prudente, deja de maquillarte y elaborarte una falsa vida vacía.

Casi me olvido de mí,

por buscar ser perfecta para él...



juntos


Un día de repente me avergoncé de lo que veía en el espejo, desconocí mi reflejo, me empeñé tanto tiempo en encontrar a ese caballero galante que me sacara de la catastrófica vida que yo misma había construido, que me olvidé de mí, casi me pierdo en bosque encantado del olvido por no poner atención en lo que de verdad quería y aún quiero para mí
Cuántas veces hemos oído, que como bellas princesitas, merecemos a un gran príncipe azul, que nos cuide de malvados dragones y arriesgue su propia vida para sacarnos del abismo y llevarnos con él a vivir al divino palacio personalizado para nosotras, pero por otro lado, también se nos dice que hay que besar varios sapos para ver cuál es el que se convertirá en dicho príncipe, pero, ¿qué pasa cuando la dulce princesa aún sin querer, se va transformando en el sapo del pantano que se dice su novio?, pues yo te lo digo, eso me pasó a mí.
Cada relación sentimental que tuve, fue diferente, y cada una me daño y me lleno de dicha de una manera distinta, cada que no funcionaba con alguien, trataba de verlo con filosofía, y trataba de ver cuál había sido el error, pero con el paso del tiempo, comencé a cansarme de que nada funcionara, entonces sin darme cuenta los errores de mi parte se empezaron a dar por montones, pues juraba que la del problema era yo.
Poco a poco y repito, casi sin darme cuenta, comencé a aceptar, manías de mi pareja, me convertí en una experta en el disfraz, pues cada día tapaba sus fallas y las trataba de cambiar por acontecimientos burdos y sin importancia, maquillando mi dolor por una falsa sonrisa, y así, es como la bella princesa se iba convirtiendo en el feo sapo, solo por querer mantenerlo a mi lado.
No he conocido a alguien que se haya juzgado como lo hice yo por el temor de estar “sola”, resulta que yo si maquillaba lo que no me gustaba de él, pero él, por el contrario, exageraba con respecto a mí, y lo peor, le creía y de inmediato lo cambiaba, me modificaba, dejaba cada vez más mi yo, por ser el, por ejemplo, si pedía cariñitos, era una enfadosa, que si pedía respeto y comprensión, era completamente insaciable, y pedía un imposible. Así fue como me perdí, ya no supe cómo era eso a lo que llamaban la etapa de enamoramiento, y solo complacía, solo no era yo, yo era él.
Y entonces un día pasó, deje de conocerme, me desconocí en el espejo, y fue cuando por fin me di cuenta que no estoy para complacer a nadie, no es soberbia es amor propio, no es lo mismo tener acuerdos en la pareja para tener una sana y sólida convivencia, que cambiar mi esencia por agradarle, entonces eso no es amor, pues está enamorado de él, no de mí.
Tantas vueltas y sin sabores, me hicieron entender que eso que para alguien es insoportable, para otro será el desastre más perfecto para su vida, para alguien seré imperfectamente adorable y eso es lo que busco, porque no seré perfecta para el mundo entero pero soy perfecta para mí.
Ahora, solo recuerdo a ese utópico ser que saqué de un falso cuento de hadas, y como me abandoné por querer ser su chica ideal.

Quiero un todo…


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No quiero un día sí y otro no. Quiero un todo, quiero jugármela por ti y que te la juegues por mí, quiero dar todo y recibir lo mismo también.
No quiero pláticas a medias, quiero conocer todo de ti, tus secretos, tus pasiones, tus miedos y tus sueños; quiero que me cuentes tu futuro, tus planes, lo que quieres lograr. Platícame qué es lo que te apasiona y cuál es tu marca de autos favorita. Cuéntame tu día, con detalles, hasta lo que no te gustó de él…
Déjame hablarte de mis gustos, de la pasión que tengo por escribir y mejor aún, quiero que si no compartes esa pasión al menos me leas; que te guste, que te inspire, que algo de mí te motive.
Déjame te cuento mis miedos, y tal vez juntos podamos superarlos; no te rías, a veces puedo actuar como una niña pequeña y llorar sin motivo, pero por ti, prometo ser fuerte.
No quiero que me dejes hablando sola, prefiero que me digas que estás ocupado, saber que tienes otras cosas que hacer, saber que tienes una vida y que esa vida puede ser compartida conmigo; quiero que los dos tengamos que contarnos algo al final del día y que no todo se resuma a un: “Estoy bien, gracias”. No, no estás bien, cuéntame, que te hizo reír, o enojar, o gritar.


jueves, 29 de octubre de 2015

No eran novios:
no iban a serlo nunca, no por falta de ganas si no por falta de interés. Se veían a ratos, eran felices en algunos momentos puntuales Uno de ellos solía ser los fines de semana, cuando la veía en alguna fiesta, y casi siempre a las 5 o 6 de la mañana. Buscaban el calor, la pasión, no buscaban amor, ni relación estable, al menos uno de ellos. Él era libre, como el viento, como los pájaros, volaba de un lado a otro y de vez en cuando necesita posarse en algún sitio. A veces buscaba otro calor, otra cama y otras sabanas que no fueran las de ella. Ella era diferente, no necesitaba a nadie más, solo lo necesita a él, le daba igual cuanto durara el amor entre ellos, porque ella se agarro a que el significado de la palabra amor no llegaba a nada más de lo que ellos dos tenían. Ni más ni menos, ratos de pasión y quizás alguna que otra noche completa, pero a la mañana volvía la pesadilla, los mensajes a destiempo, o incluso mensaje sin responder. Ella se enfada, pero lo hacía con ella misma, le volvía a decir que no la volviera a molestar, que si esa era su manera de querer, que no la quisiera. En realidad era mentira, ella deseaba que su móvil volviera a sonar, aunque fuera a las 5 de la mañana. Quiso pensar que no había otra manera de querer. La cosa seguía, pasaban los meses y entre ellos no cambiaba nada, él era de muchas, ella solo de uno.
Le encantaba pasar noches a su lado, lo miraba mientras él dormía, no se explicaba como lo podía querer tanto. Ella sabía que él la quería, pero ese amor loco ella no lo soportaba. Pensó que sería mejor terminar toda esta aventura que la tenia loca, esta vez de verdad. Él le dijo hasta luego y le dio un beso en los labios, como siempre, pero ella sabía que no era un hasta luego, esta vez sería un adiós definitivo, fijo sus ojos en él, lo miró y lo observó hasta que él cerró la puerta. A ella se le derramo una lagrima y entre dientes dijo:” Esta vez sí. Te voy a querer siempre...”

Llegaron los mensajes de nuevo a las 5 de la mañana, esta vez no había contestación. Comenzaron llamadas y mensajes durante días, seguía sin contestación, incluso llegaron los bloqueos a todo tipo de red social. Pasaron días, incluso varios meses, hasta que se encontraron. Ella temblaba, a él por primera vez se le hizo un nudo en el estomago, la había perdido y esta vez para siempre. Ella le había dado sentido a su vida con amor de verdad. Encontró a quien la sabía cuidar, la sabía querer. Ella no iba a querer nunca más a alguien como lo había querido a él, pero eso es lo que necesitaba en su vida, un amor tranquilo y verdadero y no volver a querer a nadie como lo quiso a él. El sentido de amor de esa relación jamás podría ser sano.
Pasaron los meses y él seguía igual, pero ahora era diferente, porque en todas las mujeres la buscaba a ella, y no la encontraba, se sentía vacío. Se maldijo mil veces por no haber sabido apreciar el amor que ella siempre había sentido hacia él durante años. Caían lágrimas de sus ojos, no se lo podía creer, lloraba por una mujer, lloraba por amor, lloraba por ella. Cogió su móvil, trago saliva y le mando un último mensaje: ” Te echo de menos, y te necesito a mi lado ahora y siempre, nunca pensé que yo dijera esto, pero no soy feliz sin ti a mi lado. Te debí querer menos y quererte mejor, siempre te voy a estar esperando, pequeña...”
Y una vez más, no hubo contestación.


lunes, 26 de octubre de 2015

SI LAS MUJERES ENTENDIERAN...

Si las mujeres entendieran… que los hombres también tienen miedos, pero sin tanto permiso para mostrarlos.
Que hay emoción en el ruido de un motor o en el grito de un gol.
Que valoran mucho más el exceso de sonrisas que tres kilos menos.
Lo abrumador de ser el sostén económico de una familia.
Lo que es tener que ser valiente, poderoso y exitoso a toda hora.
Lo molestas que son las comparaciones con “el marido/novio de”.
La necesidad que tienen de un abrazo que no siempre saben pedir.
Lo difícil que es comprender lo que nunca les han enseñado.
Las lágrimas que no se animan a llorar.
El poder que tenemos sobre ellos.
Que ellos también pasan noches sin dormir.
Que necesitan silencio como nosotras charla.
Que no andan por la vida pensando en cómo lastimarnos.
Que son más débiles de lo que su altura y músculos dirían.
Que sacar lo mejor o peor de ellos está en nuestras manos.
Que piensan y razonan diferente.
Que sienten muy parecido.
Que demuestran sentimientos como pueden o como aprendieron.
Si las mujeres entendiésemos todo esto, si lográsemos mirar más allá de algunos olvidos, si nos diéramos cuenta de que no hay todos o ninguno, si pudiésemos sentir que para ellos la mejor demostración de amor es habernos elegido, si las mujeres bajáramos un poquito la guardia, los reproches y tantos reclamos, si pudiéramos incrementar las sonrisas, los brindis y la picardía y si los dejáramos hacer sin tanto mandato ni expectativa, comprenderíamos que somos lo que le da sentido a sus vidas.
Como mujeres, novias, madres, hijas, hermanas o amigas.
Al final del día, donde se acaban las bromas, donde no hay público ni formas, donde solo queda un hombre y sus latidos, ahí estamos nosotras... con el que cada una eligió.

Jess Browne

viernes, 23 de octubre de 2015

El día en que acepté que simplemente no eras para mí:


Primero que nada, quiero que sepas que el darme cuenta que quererte no era suficiente no fue para nada fácil. Siempre se nos ha enseñado que el amor es más fuerte que cualquier otra cosa. Nos lo dicen las películas, los libros, los cuentos de hadas. Incluso yo era de las personas que creían que el amor lo podía todo. Pero me dí cuenta que no, y aunque parezca un poco duro de mi parte, en nuestro caso el amor no fue suficiente. No bastó con sentir que el corazón me latía tan fuerte que casi se salía cuando tus brazos me rodeaban, ni tampoco lo fue pensar que, al fin, había encontrado a la persona con la que pasaría el resto de mi vida.
Yo quería seguir a tu lado, despertar contigo en las mañanas, que me tomaras la mano al salir de casa; quería seguirte deseando ‘buenas noches’ antes de que apagaras la luz, incluso si ibas a dormir justo a lado mío. Y, aunque suene extraño, también quería otras cosas que no eran tan buenas como seguir ignorando ese vacío en tu mirada o la forma en que mirabas a otras chicas cuando íbamos por la calle.
Me negué a preguntarte cosas que sabía, porque no quería escuchar tus respuestas a preguntas como qué tan sería era nuestra relación, si acaso teníamos un tipo de exclusividad o, peor aún, si lo que sentías por mí era amor verdadero. Ese fue uno de los peores errores que cometí, porque dentro de mí algo me decía que debía salir de allí.
El amor no siempre es sencillo. Pero hoy sé que lo que sentía por ti no era amor, o al menos no era amor verdadero. Y no te ofendas por favor. He comprendido que el amor nunca quita, al contrario, el amor siempre da y sin pedir nada a cambio.
Han pasado los años y he madurado. Fue inevitable que tú te quedaras atrás. Pero no siempre todo fue tan sencillo como lo es ahora ni siempre fui la persona que soy ahora. Hubo meses difíciles en los que me sentía perdida, en los que me ahogaba y desaparecía entre mi propia angustia y los pensamientos que tanto me aterraban. Sabía que un día te irías lejos y no tenía idea de cómo controlar el miedo que sentía de perderte.
El proceso fue largo. Me tomó meses, y tal vez si no hubiera tenido tanta fuerza de voluntad, me hubiera tomado años. Pero un día decidí que era hora de pensar en mí. Recuerdo que muchas veces me acusaste de tomar la decisión equivocada, de ser egoísta y de negarme a ver la realidad. ¿Sabes algo? Tus palabras tuvieron un efecto contrario al que deseabas y fue gracias a ellas que un día desperté a mi realidad.
Tú sólo te amabas a ti mismo, y yo no podía continuar entregando algo que ni siquiera tenía para mí misma. ¿Cómo podía amarte si ni siquiera me amaba yo? No era posible. Ahora comprendo que no se puede amar a alguien sin antes amarte a ti misma, con los defectos pero también con todas las virtudes que te hacen ser lo que eres.
Nunca voy a olvidar el día en el que fui lo suficientemente fuerte como para decidir lo que antes tanto miedo me había causado. Fue como haberme liberado, como romper las cadenas y abrir la puerta que por mucho tiempo había permanecido cerrada.
Aunque te parezca extraño, quiero agradecerte, porque fue por esta experiencia que viví contigo que aprendí a valorarme y amarme como siempre debí haberlo hecho. Quiero que lo sepas. Incluso cuando el destino te llevó por un camino diferente al mío.
Espero que tú también hayas cambiado y que las chicas que la vida puso a tu lado hayan sabido diferenciar entre lo real y lo falso de tus palabras.

Te quise y no me arrepiento, porque supe que a pesar de todo seguía siendo lo suficientemente humana como para ser capaz de amar. Incluso si no eras para mí.

Soy difícil y lo sé…


No sabes cuánto lamento ser tan difícil, cuánto lamento que así lo pienses; difícil es la palabra con la que me puedo definir en este momento, pero debes saber que esto va más allá de mí, en la vida nada me ha sido fácil y cuando alguien me presenta algo como esto, tan fácil, no me lo creo, necesito sentir ese reto que toda la vida se me ha presentado.
Este amor que proporcionas es tan sencillo, fuera de mi zona de confort, esa en la que he permanecido durante años; sé que soy difícil en cuanto a mi forma de pensar, soy un alma vieja llena de cicatrices por doquier, enjaulada en un cuerpo de adolescente, difícil de tratar porque no me presento tal cual soy ante nadie, porque estoy llena de escudos, porque me encerré en este cuerpo. Sé que también soy difícil de querer porque soy diferente, porque no puedo dejarme querer como cualquier persona; eso es porque me gusta el desafío de la diferencia y no lo ordinario, de saber que no soy igual a los demás y que a mí no se me quiere como a cualquier persona.
Difícil de soportar, de soportar mis arranques de la nada, mis estados de ánimo de un momento a otro, soportar que siempre debata contigo porque tus respuestas de acuerdo a tus sentimientos no me convencen del todo, no son lógicos para mí, no es lógico el querer a una persona sólo por verla, sin algún conocimiento ni contacto previo con ella, no es lógico que ames a alguien de una manera enloquecedora como tú lo haces…
Esa manera tan tuya de dar todo sin preámbulo alguno, volar tan alto sin importarte lo alto que te encuentres aun sabiendo que la caída será inevitable y que entre más vueles más te dolerá; ese instinto de guerrero que tienes, la protección que brindas hacia alguien más; es acogedora, ahí entre tus brazos, en los cuales me has tratado de refugiar tantas veces, mismas a las que me he negado. No es que no haya querido permanecer ahí, pero me lo muestras tan sencillo que me da miedo siquiera tocarte, que no tenga el valor de soltarte de nuevo y así con esto me destroces con tu ausencia, como tantas veces lo han hecho.
Y es que a pesar de la burda experiencia que tengo en ausencias, aún no me acostumbro a ellas, aún no me acostumbro a esta soledad que de repente de la nada, sin más, invade todo mi cuerpo y todo lo que soy de un momento a otro y sacude tantos recuerdos que vienen a mí, con lo solitaria que me encuentro… Es extraño, no es la soledad lo que me pesa, en realidad es la falta de valor para enfrentarla…

Créeme, que sé lo difícil que soy.